En esta etapa nuestros alumnos dejan atrás el niño que han sido e inician la búsqueda de su identidad como adultos. Es un hermoso momento, pero los grandes cambios que en él se suceden provocan zozobra, incertidumbre y rebeldía. Y es a través de nuestro Programa de Valores y en concierto con la familia, la escuela ha de ser ahora donde los principios aprendidos en la infancia se desarrollen y consoliden, formando un carácter fuerte para así llegar a ser ciudadanos que ejerzan la libertad con responsabilidad hacia ellos mismos y hacia los demás.